Agroineco – Valladolid

MILDIU

El mildiu es una enfermedad producida por varios agentes patógenos que años atrás se clasificaban en el reino Fungi. Pertenecen al reino Protista y son distintas las  especies que pueden producir daños de gran importancia en numerosos cultivos.

Atacan a los cultivos hortícolas pero también a la vid, plantas arbustivas, incluso robles, etc. Aunque los daños y la apariencia externa que presenta la enfermedad pueden  ser parecidos, generalmente cada planta es atacada por una especie concreta.

Todas estas especies están emparentadas; pertenecen a varias familias, provenientes de un mismo  orden, el de los Oomycetos, aunque las conocemos con el nombre genérico de mildiu.

Clases de Mildiu

  • Las especies más conocidas de mildiu son del género phytophtora, en el tomate y la patata en concreto phytophtorainfestant.
  • Del género plasmopara como plasmoparaviticola causante del mildiu de la vid.
  • Y del género peronospora como los que atacan a la cebolla, puerros, etc. Los agricultores tienen grandes pérdidas todos los años con estos patógenos difíciles de controlar y cuyos métodos de reproducción y expansión son extraordinariamente complejos.

Condiciones de expansión

Generalmente sobrevive al invierno (en temporadas cuyas condiciones no le son favorables puede “hibernar” varios años) en una estructura  llamada oospora.

Cuando la temperatura alcanza los niveles adecuados para despertar de su letargo (unos 12 º), esta oospora germina dando lugar a un esporangio que será dispersado a través del viento. El ciclo expansivo continúa gracias a las altas humedades de la primavera (lluvias, rocío) y temperaturas suaves.

En los veranos suele adormecerse su expansión, por las altas temperaturas y falta de humedad, para de nuevo iniciar su activación con la llegada del otoño hasta que de nuevo las condiciones le obliguen a invernar. Por tanto, el mildiu es un patógeno muy dependiente de las condiciones climáticas.

Consejos para el tratamiento del Mildiu

A pesar de las enormes dificultades para el control de esta enfermedad, que en primaveras lluviosas podría llegar a ser devastadora, la experiencia nos muestra que en medios de producción controlados como un invernadero o en zonas donde las condiciones le son menos favorables, como en el sur y sureste peninsular, también puede llegar a causar enormes pérdidas.

Hemos constatado que el manejo del riego se vuelve fundamental a la hora de controlar la expansión. El estrés hídrico altera los mecanismos defensivos de la planta, asimismo, en suelos cuya flora microbiana está alterada también son más propensas las plantas a esta enfermedad

El correcto manejo del riego y del suelo, con aportaciones periódicas de materia orgánica de buena calidad, como el humus de lombriz, se hacen muy necesarios para incrementar los diversos y complejos mecanismos de protección de las plantas.

Por otro lado, debemos buscar plantas, semillas y demás material resistente al patógeno.

Asimismo los extractos de plantas y de algas y otros tratamientos naturales consiguen aminorar e incluso controlar la enfermedad.

 Fuente:
http://wwwrevdignomenmunay.blogspot.mx/2011/09/ecologia_21.html